Boletín de Salud 128

Enfermedad de Whipple

La enfermedad de Whipple es una patología sistémica poco frecuente que afecta, sobre todo, al tacto gastrointestinal, las articulaciones, los ganglios linfáticos, el corazón, el sistema nervioso central, los pulmones y otros tejidos. Está causada por la infección de la bacteria tropheryma whippelii.

  Aun así, la afección puede comprometer cualquier órgano gracias a la capacidad de la bacteria para esquivar el sistema inmune del hospedador y suele afectar con más frecuencia a hombres de entre 40 y 50 años en un 73-95 por ciento de los casos.

  La característica principal de esta patología es que impide que el intestino delgado permita la absorción de nutrientes hacia el resto del cuerpo, lo que se denomina malabsorción y que implica, a su vez, distensión, cólicos y gases, heces voluminosas o diarrea crónica.

Causas

  La causa de la enfermedad es una infección bacteriana poco frecuente y sus factores de riesgo aún son desconocidos.

  La bacteria causante de la patología es un germen comensal, es decir, que vive y se multiplica en organismos vivos sin causarles perjuicios en el 7-36 por ciento de la población general.

Además, también se encuentra entre el 4 y el 10 por ciento de los pacientes con enfermedades digestivas y en el 60 por ciento de las plantas de tratamiento de aguas.

  En principio, este germen se adquiere por vía oral y permanece alojado en los tejidos durante años pero, es posible que, en un determinado momento que resulta impredecible, la relación entre la bacteria y su huésped se vea alterada y ésta se convierta en patógeno.

  Esta modificación en la relación entre ambos factores es un cambio que da lugar a un trastorno de la inmunidad y la diseminación posterior de la infección se desarrolla por vía sanguínea o linfática.

Síntomas

  Los síntomas que se presentan al padecer esta afección son los siguientes:

  • Pérdida de peso, diarrea y dolor articular son los tres síntomas que suelen presentarse en el momento del diagnóstico en más de dos terceras partes de los pacientes.
  • En el caso del adelgazamiento, es una manifestación que suele presentarse en un 85 por ciento de los casos y puede llegar a los 20 kilogramos, aunque lo más común son entre cuatro y seis.
  • En lo que respecta a la diarrea, suele ser intermitente y está acompañada de dolor abdominal.
  • Las artralgias o dolor de las articulaciones suelen ser migratorias y comprometen, por normal general, a las grandes articulaciones.

  Tanto este signo como la fiebre son manifestaciones que se pueden presentar meses o años antes a haberse concluido el diagnóstico de la patología.

  • Otro síntoma posible es la hiperpigmentación (oscurecimiento de un área de la piel, causada por un aumento de la melanina).
  • Las repercusiones de la patología en materia neurológica suelen ser poco frecuentes, incluyéndose solo en un cinco por ciento de los casos en el cuadro sintomático.

  Dentro de éstas destaca la apatía, la irritabilidad, los trastornos de las funciones mentales que pueden llevar a la demencia, alteración en la verticalidad de la mirada o mioclonías (momentos fugaces de excitación o relajación muscular que dan lugar a una contracción continua y rápida del músculo implicado).

Si no se aplica un tratamiento a esta patología puede suponer la muerte del paciente a causa de una caquexia extrema (estado de desnutrición, atrofia muscular, fatiga, debilidad y anorexia).

Prevención

  Ya que se considera una enfermedad rara y con causas que aún escapan del conocimiento científico, las medidas preventivas se centran en evitar que la bacteria entre el organismo humano y, sobre todo, que no pase a convertirse en patógeno.  El problema que se plantea es que el germen, en condiciones normales, se puede encontrar en cualquier lugar y no causa daño alguno hasta que el propio organismo no cambia su relación con el germen sin causa alguna, y eso representa una evolución que el ser humano no puede controlar.

Tipos

Actualmente, no existe una clasificación de la enfermedad.

Diagnóstico

  El diagnóstico de la afección implica un examen físico que puede mostrar una inflamación de ganglios linfáticos, un soplo cardiaco e hinchazón en los tejidos corporales que dan lugar a los edemas.

  De esto se extrae que los exámenes que se llevan a cabo para diagnosticar la enfermedad de Whipple implican:

  • Análisis de sangre.
  • Prueba de reacción en cadena de la polimerasa para buscar la bacteria que causa la enfermedad.
  • Biopsia del intestino delgado.
  • Endoscopia de las vías digestivas altas que se basa en una observación del intestino con una sonda flexible y con luz.

 

Tratamientos

  Es importante incidir en el hecho de que, sin tratamiento, la enfermedad de Whipple resulta mortal en la mayoría de las ocasiones por lo que es necesario un diagnóstico precoz y que el paciente cumpla las recomendaciones incluidas en el tratamiento.

  Además, el fallecimiento no es la única complicación que se puede producir, el daño cerebral y de las válvulas cardiacas, las deficiencias nutricionales o la reaparición de los síntomas, son afecciones que van a la par que la enfermedad de Whipple sin tratar.

  En lo que respecta al tratamiento es preciso que se receten antibióticos durante un periodo amplio de tiempo para poder curar la afección y sus posibles complicaciones en el sistema nervioso central.

  En algunos casos, el tratamiento puede prolongarse hasta un año y es posible que, en el caso de que los síntomas no remitan por completo, el especialista recomiende un cambio en los antibióticos.

  Además, es fundamental que el especialista lleve a cabo un seguimiento de la terapia para controlar que los síntomas no vuelvan a surgir al finalizarse el tratamiento con medicamentos y, en los casos donde la desnutrición sea severa, recomendar suplementos dietéticos.

Otros datos

  La enfermedad fue descubierta en 1907 por George H. Whipple a raíz de los síntomas que presentó un médico misionero. Según la FEAD, en un principio esta afección se denominó lipodistrofia intestinal al descubrir depósitos grasos en la pared del intestino en los ganglios del mesenterio.

  Tiempo después, en 1992, se llevó a cabo la identificación del germen casual gracias a los avances en ingeniería genética y, desde ese momento, se conoce con el nombre tropheryma whippelii, incluido dentro del grupo actinomices (grupo de bacterias).

 



La información anterior no debe en modo alguno sustituir el asesoramiento de un profesional calificado de la salud y no constituye el consejo medico. Para más información, póngase en contacto con su médico de confianza. —

Fuente: http://www.cuidateplus.com

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