Boletín de Salud 122

Enfermedad tromboembólica venosa

Es un conjunto de alteraciones que abarcan la trombosis venosa profunda (TVP), la embolia de pulmón y el síndrome postrombótico.

  Cuando un vaso se rompe, el sistema denominado de hemostasia permite que la sangre circule por los vasos e impide su salida al exterior, deteniendo la hemorragia mediante la creación de un trombo que está limitado a la zona de la lesión vascular.

  La trombosis venosa es la ocupación de las venas por un trombo. Si éste es grande y se asienta en las venas profundas de las piernas (trombosis venosa profunda) se pueden desprender fragmentos pequeños y obstruir el flujo sanguíneo en los pulmones cuando ascienden, dando lugar a la embolia de pulmón.

  Además, con el tiempo, la vena trombosada se dilata y la sangre se estanca. La pierna aumenta de tamaño y la piel puede llegar a ulcerarse. Esta piel adquiere un color azulado con tendencia a hincharse. A este proceso se le denomina síndrome postrombótico.

Causas

  Entre los factores de riesgo que pueden provocar la trombofilia se incluyen: edad, traumatismos y cirugías, períodos prolongados de inmovilización, anticonceptivos orales, terapia de reemplazo hormonal, embarazo, obesidad, enfermedades cardiacas y oncológicas y anticuerpos antifosfolípidos.

  Entre los factores de riesgo genéticos se incluyen la deficiencia de la antitrombina o falta de proteína C y S, entre otras.

  Si bien los avances en los aspectos genéticos de las trombofilias son muy relevantes, en la actualidad, cuando se evalúa el riesgo de trombosis, se suelen tener en cuenta sólo los factores adquiridos y las características fisiológicas del paciente, dejando a un lado la información genética.

Síntomas

  En los casos de trombosis venosa profunda en los muslos, el dolor es el síntoma más frecuente; sin embargo, este dolor es poco preciso al ser espontáneo y con intensidad variable dependiendo del sujeto.

  Otras características suelen ser el enrojecimiento y el incremento del tamaño de la pierna o del muslo.

  La embolia pulmonar está caracterizada por el dolor de pecho, tos (en ocasiones con sangre) y la sensación súbita de dificultad para respirar.

Prevención

Existen diferentes situaciones clínicas que tienen un riesgo muy elevado de desarrollar enfermedad tromboembólica venosa (ETV).

  En la mayoría de los casos, la prevención farmacológica es eficaz, sobre todo en pacientes postquirúrgicos. Sin embargo, es recomendable consultar al especialista antes de instaurar la prevención.

  La detección precoz, beber mucha agua y realizar contracciones con los músculos de las pantorrillas son otras medidas muy eficaces.

Los grupos de mayor riesgo son:

  • Aquellos con antecedentes de ETV: Los pacientes que han padecido una ETV tienen riesgo de desarrollar nuevos episodios.
  • Cirugía: La inmovilización prolongada debido a causas quirúrgicas incrementa las posibilidades de ETV. La edad del paciente, el tipo de cirugía y la duración de la intervención son algunos factores que aumentan el riesgo.
  • El cáncer y la ETV están muy relacionados.
  • Estrógenos: En situaciones como el embarazo, los niveles de estrógenos aumentan y favorecen el desarrollo de ETV sobre todo si se asocia a cirugías (cesárea).
  • Pacientes que deben permanecer mucho tiempo inmovilizados en cama.

Tipos

Actualmente, no existe una clasificación de esta enfermedad.

Diagnóstico

  Ante la sospecha de una trombosis venosa profunda los facultativos recomiendan realizar una ecografía Doppler que permite visualizar el sistema venoso.

  En caso de que con la ecografía no se pueda diagnosticar la patología, se estudiará realizar una flebografía (método que consiste en introducir contraste en el interior de la vena y que sólo se realiza en situaciones muy especiales, ya que puede tener complicaciones).

  En los casos de sospecha de embolia pulmonar, la técnica más frecuente es la realización de una gammagrafía (introducción en la vena de un contraste radiactivo).

  La prueba no tiene riesgos, pero, el diagnóstico de la embolia pulmonar no está asegurado.

Tratamientos

El tratamiento en la enfermedad tromboembólica venosa son los fármacos anticoagulantes que consiguen estabilizar el trombo e impiden la fragmentación.

  En los casos de trombosis venosa profunda previenen que se produzca una embolia pulmonar, y en las situaciones de embolia pulmonar evitan su avance.

Los facultativos utilizan dos tipos de anticoagulantes:

  • Orales: Este tratamiento con anticoagulantes, como el acenocumarol, tarda varios días en hacer efecto, por lo que no se utiliza al inicio de la terapia debido a que se requiere un efecto anticoagulante inmediato.
  • Inyectables: El tratamiento de elección son las heparinas por vía intravenosa. Actúan inmediatamente, pero requieren controles analíticos frecuentes, por lo que los pacientes tienen que estar hospitalizados.

  En la actualidad se están utilizando las heparinas de bajo peso molecular (HBPM). Son más cómodas, ya que se inyectan en el tejido subcutáneo y no implican que se realicen controles analíticos, ni ingreso hospitalario. El propio paciente se la administra.

 


— La información anterior no debe en modo alguno sustituir el asesoramiento de un profesional calificado de la salud y no constituye el consejo medico. Para más información, póngase en contacto con su médico de confianza. —

Fuente: http://www.cuidateplus.com

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