Boletín de salud 120

Encefalopatía hepática

También conocida como encefalopatía de hígado o coma hepático, es la disfunción cerebral ocasionada por la incapacidad del hígado para eliminar toxinas del torrente sanguíneo.

 

  En algunos pacientes esta enfermedad puede ser puntual y corregirse, en otros casos se detecta como un problema crónico que suele empeorar.

Causas

  Se desconocen las causas específicas, pero esta patología está asociada a trastornos que afectan al hígado, como las enfermedades que provocan insuficiencia hepática, como la hepatitis fulminante o la cirrosis hepática y por Shunt portosistémicos (que es un vaso anómalo que no deja circular la sangre al hígado para que pueda filtrarse y se pueda depurar) y obstrucciones que impiden que la sangre pase por el hígado.

  Una de las causas es la exposición del cerebro a sustancias tóxicas por una disfunción hepática que impide filtrarlas. Cuando el hígado deja de filtrar las toxinas de la sangre, estas se acumulan en los vasos sanguíneos provocando problemas al organismo. Una de las sustancias neurotóxicas que el hígado depura y transforma en inofensiva es el amoniaco, pero en caso de no modificarse puede generar problemas. Los pacientes que padecen esta patología suelen tener antes una enfermedad hepática crónica.

  La encefalopatía hepática puede ser ocasionada también por: la ingesta de cantidades elevadas de proteínas, la deshidratación, anomalías en los electrolitos en la sangre (puede ocasionarse por los vómitos o por tratamientos diuréticos). Los sangrados en el sistema digestivo, las infecciones, bajos niveles de oxígeno en el cuerpo, los problemas de riñón y fármacos que inhiben el sistema nervioso central pueden ser causas también del coma hepático.

Síntomas

  Los síntomas de la encefalopatía hepática  pueden presentarse poco a poco y gradualmente ir empeorando, o pueden aparecer repentinamente y con elevada gravedad.  Se presenta como alteración de la conducta, alteraciones neurológicas y de comportamiento. La sintomatología la podemos clasificar según su gravedad:

Síntomas leves

Halitosis o presencia de mal olor en el aliento de los pacientes.

  • Modificación de los patrones habituales de sueño.
  • Confusiones leves y olvidos.
  • Cambios de personalidad o de estado anímico.
  • Deficiencia en la concentración y en la capacidad de discernimiento.
  • Empeoramiento de la escritura.

Síntomas graves
Temblor en manos y brazos, y movimientos extraños.

  • Agitación, excitación y, en raras ocasiones, convulsiones.
  • Desorientación, confusión o somnolencia.
  • Graves trastornos de personalidad.
  • Movimientos pausados y dificultad importante para pronunciar.

  Los pacientes que padecen esta patología pueden resultar inconscientes e incluso llegar a entrar en coma. Muchas veces se vuelven dependientes a causa de la sintomatología.

  El paciente debe consultar con el especialista cuando note que su sistema nervioso o estado mental está siendo afectado. El diagnóstico es muy importante, en especial para los pacientes que ya sufren alguna alteración hepática, porque esta encefalopatía puede volverse una enfermedad grave y urgente muy rápido.

Prevención

  Evitar el consumo de alcohol u otras drogas, especialmente si afectan al hígado. Conviene evitar la absorción de amoniaco u otras sustancias neurotóxicas, y se recomienda prevenir el estreñimiento, el sangrado digestivo, las alteraciones hidroelectrolíticas y huir de los sedantes como las benzodiacepinas. Además, la FEAD insta a los pacientes a que mantengan una dieta equilibrada que garantice un correcto estado nutricional acompañado de una correcta hidratación y ejercicio físico.

Tipos

La encefalopatía hepática,

se clasifica en tres tipos según su origen:

  • Causada por fallo hepático.
  • Causado por shunt portosistémico (es un vaso anómalo que no permite el paso de la sangre por el hígado para ser filtrada).
  • Causada por cirrosis.

El coma hepático también puede presentar cuatro grados:

  • Alteración del comportamiento.
  • Confusión moderada y bradipsiquia (lentitud de los procesos psíquicos y del pensamiento).
  • Estupor y gran confusión.
  • Coma.

Diagnóstico

  Para el correcto diagnóstico de esta enfermedad y evitar la confusión con otras causas de afectación mental  suelen llevarse a cabo estudios de neuroimagen, acompañados por la exploración física y  la consulta del historial del paciente. Hay varias pruebas recomendadas:

  • Un análisis de sangre para llevar a cabo un conteo sanguíneo completo o hematocrito para descartar la anemia.
  • Resonancia magnética cerebral.
  • Electroencefalograma o examen de las ondas cerebrales para medir la actividad del cerebro.
  • Pruebas para medir la función del hígado.
  • Tiempo de protrombina, que mide cuánto tarda el plasma sanguíneo en coagularse.
  • Medida de componentes como amoniaco en suero, sodio y potasio.
  • Nivel de sodio y potasio en el torrente sanguíneo.
  • BUN o examen de nitrógeno ureico en sangre, para valorar el funcionamiento renal del paciente.
  • Tomografía Computerizada (TC).
  • Test psicométricos.

Tratamientos

  Esta enfermedad precisa  la hospitalización del enfermo. Primero los médicos valoran cuál ha sido la causa que ha originado la encefalopatía hepática y en base al diagnóstico, deciden la terapia  más adecuada.

  Uno de los tratamientos consiste en evitar la absorción de amoniaco con laxantes osmóticos, como la lactulosa y antibióticos, como la rifaximina o neomicina. Es necesario detener la hemorragia gastrointestinal y drenar la sangre localizada en los intestinos. Después se procede, si es necesario, a curar las posibles infecciones, la insuficiencia renal y anomalías electrolíticas. Es vital que el paciente esté bien nutrido y provisto del oxígeno suficiente, para evitar más daños al encéfalo. En algunos casos no se puede suministrar sedantes y tranquilizantes porque no se asimilan bien por el hígado.

 


— La información anterior no debe en modo alguno sustituir el asesoramiento de un profesional calificado de la salud y no constituye el consejo medico. Para más información, póngase en contacto con su médico de confianza. —

Fuente: http://www.cuidateplus.com

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